miércoles, 21 de octubre de 2009

El día que decidí hacerlo


Estos últimos años tuve la oportunidad de escribir diez cortos que luego se convirtieron en realidad, gracias a ellos me relacione con varios directores que hoy considero mis amigos.  Uno de los más importantes en ese grupo, se llamó en principio "El estuche"  luego fue parte de un largo llamado 1,2 y 3 mujeres y llevó el nombre de Eloina.

La idea original era de Rafael Pinto, quien después fue el asistente de dirección de la película, el había presentado una primera versión y luego lo habíamos trabajado con mi hermano José Luís, el resultado en papel nos gustaba y el resultado cuando se hizo también nos gustó.


De esa experiencia surge mi amor por  Andrea Herrera, allí iniciamos una conexión que cada vez pareciera ser más fuerte y que me llevó hasta Tienda Honda, son muchos los viajes que hemos iniciado juntos y muchos parecieran ser los que faltan, pero el de Tienda Honda lo puedo contar hoy.


Andrea me había convencido de escribir géneros a los que suelo huirle, había disfrutado mucho el proceso y nos habíamos agarrado mucho cariño, nos quedamos en Caracas un fin de semana largo, esos fines de semana que la ciudad se queda sola y da gusto vivir en ella, nos citamos para comer y no conseguíamos nada abierto,


Finalmente nos metimos como en una pollera y en vez de hablar de trabajo, que era la razón de la cita, pues por alguna maravilla nos abrimos y comenzamos a hablar de nosotros mismo,  la afinidad que siempre sentimos se expresó, teníamos tantas cosas en común.

Hablamos del amor, de cómo lo vemos, nos contamos nuestras cosas, los dos teníamos un amor difícil que estaba lejos y teníamos muchas dudas y muchos miedos, sentíamos que estábamos perdidamente enamorados de esas personas pero que la cosa no estaba fácil.

Al terminar esa larga conversación, Andrea me dijo: qué corto tienes por ahí?, yo en la oficina tengo un poco de cosas y tenemos que hacer vainas, yo te asisto, yo te quiero asistir, acto especialmente generoso cuando viene de alguien que ya es director.
Yo le dije que no tenia nada, que me había dedicado a la escritura de largos y que los cortos que había escrito se habían hecho todos, pero caminando hacia casa de ella recordé Tienda Honda y fue como una revelación, ese corto fue lo primero que hice para mi, tenía más de diez años de haberlo escrito y me di cuenta en ese momento que todo lo que he escrito tiene que ver con esoy con la visión del amor que allí está, de eso habíamos estado hablando toda la tarde.
 
Así que decidí hacerlo, tenía que cerrar ese ciclo y hacer ese homenaje retardado a mi manera de ver el amor. Después de ese día tuve mucha energía y todo se fue dando, recuerdo que me escapé algunos mediodias del trabajo para tomar estas fotos, con ellas les expliqué a los actores y a los fotógrafos como veía mi corto.  

Ayer en la sala de espera de una clínica le mostré un pequeño demo de lo que va a ser Tienda Honda, me alegró mucho poderselo mostrar, sin ella y sin esa conversación en la pollera, quizás nunca se hubiese podido hacer.


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